martes, 2 de noviembre de 2010

Tratamientos farmacologicos

            Debe realizarlo un médico psiquiatra, generalmente miembro del equipo. Con un previo examen profundo del estado orgánico general del paciente, se efectuarán sólo en casos de depresión progresiva y para reducir la frecuencia e intensidad de las compulsiones bulímicas, cuando el apoyo psicoterapéutico ya no surte efecto. Se emplearán antidepresivos de última generación, los que al parecer tienen un efecto sobre el comportamiento alimenticio actuando sobre los sistemas metabólicos que regulan el hambre, la sensación de saciedad y el equilibrio del peso. Uno de los antidepresivos más utilizados en el tratamiento de la Bulimia Nerviosa es la fluoxetina, psicofármaco que se halla dentro del grupo de los "inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina"(ISRS). El pilar del tratamiento con este fármaco reside en el hecho de haberse probado que los pacientes bulímicos tienen niveles inferiores de serotonina en sangre y, por lo tanto, en el sistema nervioso central, lo que determina las típicas oscilaciones en el humor y el apetito exagerado que conduce al atracón, sumados a la intensa preocupación por la imagen corporal y el temor a perder el control sobre los hábitos alimenticios. Múltiples investigaciones sugieren que la Bulimia tiene relación con la imposibilidad del sistema nervioso de regular la serotonina.
            Los antidepresivos por lo general se administran por varios meses: deberán pasar por lo menos cuatro semanas para que comiencen a notarse los efectos (fase de impregnación). Una vez dejada la terapia de forma paulatina, la fluoxetina se queda almacenada en el organismo por semanas, incluso meses. Aunque la droga es habitualmente bien tolerada, algunos pacientes presentan efectos indeseables por ejemplo: insomnio, fatiga, náuseas, diarrea, nerviosismo, etc. No está avalado su uso en niños.
            También se emplean antidepresivos de distinta naturaleza química a los ISRS, como ser: antidepresivos tricíclicos, inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO) y trazodona. Hay otros psicofármacos que constituyen la batería de tratamiento: ansiolíticos (tranquilizantes menores) y antipsicóticos (tranquilizantes mayores); estos últimos se guardan para casos extremos de anorexia nerviosa, con severa deformación en la percepción de la imagen corporal y negación absoluta de la enfermedad con trastornos conductales graves.


Medicamentos sin prescripción.

Las mujeres con bulimia con frecuencia abusan los medicamentos sin prescripción como los laxantes, supresores del apetito, diuréticos y las drogas que inducen el vómito --por lo general ipecac. Ninguno de estos medicamentos está libre de riesgo. Por ejemplo, se han notificado casos de intoxicación por ipecac, y algunas personas se tornan dependientes de los laxantes para el funcionamiento intestinal normal. Las pastillas de dieta, inclusive las hierbas y los medicamentos sin prescripción, pueden ser peligrosos, en particular si son abusados.

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